Percibir y sentir el espacio que nos rodea es uno de los primeros ejercicios que se recomienda cuando empiezas en el mundo de la fotografía: guardar silencio y entrar en un estado de meditación constante para admirar y escuchar a tu alrededor, y saber que la luz y la sombra son personajes efímeros que cambian con nuestro movimiento constante en este universo.
Para los filósofos, la contemplación y la pregunta son la forma más alta del conocimiento. Aristóteles decía que la contemplación es la actividad más elevada del ser humano, porque es conocer la verdad por sí misma en un acto de transparencia y verdad. En lo espiritual, contemplar es entrar en un estado de silencio interior para percibir lo esencial; no se trata de pensar mucho, sino de estar presente. Y al estar presente en ese espacio, tener la herramienta para poder capturarlo e inmortalizarlo es por eso que la fotografía toma un valor significativo desde su aparición hace más de 200 años.
Hoy estamos ante la mirada afinada de los proyectos de los alumnos de la EFCA, Escuela de Fotografía Contemporánea Arequipeña, que nos muestran su forma de observar, analizar, comprender y contemplar nuestra realidad.
Ante estas imágenes, solo queda una invitación: guardar silencio y admirar.
~ Conrado Aguilar, 2026.